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Una muestra para documentar las huellas de la política en el teatro

La muestra estará abierta durante todo junio.

En 1981 el ciclo Teatro Abierto se convirtió en uno de los bastiones de resistencia contra la dictadura militar.

“¿Por qué hacemos Teatro Abierto? Porque queremos demostrar la existencia y vitalidad del teatro argentino tantas veces negada; porque siendo el teatro un fenómeno cultural eminentemente social y comunitario, intentamos mediante la alta calidad de los espectáculos y el bajo precio de las localidades, recuperar a un público masivo; porque sentimos que todos juntos somos más que la suma de cada uno de nosotros; porque pretendemos ejercitar en forma adulta y responsable nuestro derecho a la libertad de opinión”, decía la proclama escrita por Carlos Somigliana que leyó Jorge Rivera López.

Pero esa no fue la única repercusión que la política tuvo en la escena nacional en los últimos 50 años. Para rastrear esa interacción nació hace cuatro años el Grupo de Estudios sobre Teatro Contemporáneo, Política y Sociedad en América Latina en el Instituto Gino Germani que depende de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

El trabajo de este colectivo se concretó en múltiples artículos en publicaciones académicas, jornadas, congresos y varios libros. Pero en estos días dio origen a “Insistencias de lo político en la escena teatral (1976-2022)”,  una muestra multimedial en el Centro Cultural Universitario Francisco Urondo (25 de Mayo 201) que se inauguró el lunes 6 y se extenderá hasta el 1° de julio.

Sobre el trabajo de los investigadores y las características de la exposición que incluirá no solo la exhibición de fotos, videos y documentos sino también recorridas por lugares emblemáticos de la escena nacional y performances, Télam conversó con la directora del Grupo de Estudios, la doctora Lorena Verzero.

Verzero y otros integrantes del grupo en la apertura de la muestra.

-Doctora, ¿cómo surgió este proyecto de investigación de las repercusiones de los acontecimientos políticos en el teatro?

-El grupo existe desde 2014 y funciona en el Instituto de Investigaciones Sociales Gino Germani. Está integrado por 21 personas entre investigadores del CONICET, becarias, becarios postdoctorales e investigadores jóvenes que son estudiantes. Tenemos un proyecto central, “Dialécticas de incidencia entre las artes escénicas y la trama política”, en el que trabajamos todos. Además tenemos algunos otros en subgrupos o individuales, según los intereses de cada uno. Pero en todos los casos el análisis tiene que ver con los vínculos entre las artes escénicas y la política.

-¿Cuál es el período que eligieron como objeto de estudio?

-Quisimos abarcar la historia reciente, a la que entendemos como la historia de las personas vivas, hasta donde llega nuestra memoria. Tomamos el concepto del historiador francés Henry Rousso que habla de la la historia del tiempo presente, que es aquella hasta dónde podemos dar testimonio. Por eso analizamos la producción teatral desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, aunque depende de cada proyecto ya que hay una investigadora que analiza el teatro de títeres y extendió su análisis hasta la década del ´40.

-¿Los estudios se centran en la dramaturgia argentina?

-Estamos intentando trabajar no solo sobre Argentina sino sobre toda América Latina, o, al menos estudios comparados con países del Cono Sur, con México, Chile y otros países.

La pileta una experiencia de activismo en la poca previa a la dictadura
“La pileta”, una experiencia de “activismo” en la época previa a la dictadura.

-¿Cuáles son los materiales que permiten documentar la incidencia de la trama política en el teatro? ¿Trabajan con los textos dramáticos o con registros fílmicos del hecho teatral?

-Trabajamos con todo lo que se encuentra. Tratamos de reconstruir lo que fue la puesta. Es un trabajo inmenso el encontrar fotos o videos, las bitácoras de los ensayos, testimonios, por ejemplo del activismo artístico o de las realizaciones de teatro comunitario. A partir de esas búsquedas decidimos fundar un fondo documental de teatro que tiene un catálogo on line y cuyos materiales digitalizados se pueden consultar en la sede del Instituto Gino Germani (Pres. José Evaristo Uriburu 950. 6to piso, CABA).
En este fondo sumamos los archivos que nos cedieron de Teatro por la Identidad desde 2002. También materiales de teatro comunitario y obras latinoamericanas muy políticas. Esto fue una iniciativa de Lola Proaño que es integrante del grupo. A este fondo lo presentamos el viernes en una jornada sobre archivos, pero el catálogo y los materiales ya están disponibles.

-¿Esos archivos están disponibles en la muestra que será multimedia?

-Sí, y también habrá performances diversas a lo largo del mes. Las actividades van a ocurrir en el Centro Universitario Paco Urondo y la jornada de archivos en el Instituto Gino Germani, Pero también en el entorno del Urondo, en la Plaza de Mayo ya que para hablar de lo que ocurrió en 2001

Los murmullos una reflexin sobre la dictadura en pleno 2001
“Los murmullos”, una reflexión sobre la dictadura en pleno 2001.

-¿Como sintetizarías el eco que la dictadura dejó en la escena nacional?

-Lo trabajamos a partir de ciertos ejes, como el uso de los espacios oficiales, y los privados. Hubo por entonces grupos subterráneos o clandestinos que funcionaron en espacios cerrados a los que se accedía por invitación y con contraseña. Hice un trabajo sobre los métodos para evadir la censura y a la dictadura. Ese era el trabajo para evadir a la dictadura y la censura. Ahí aparece el primero que es la organización en espacios cerrados privados para que no llegue cualquiera. Otro es mostrarse en los espacios públicos, cuidarse poniéndose a la vista de todos.

Una puesta de “Potestad” de Eduardo Pavlovsky sobre la dictadura.

VER VIDEO

-¿Hay ejemplos de ese mecanismo?

-Sí. Tenemos archivos de acciones que se realizaron en espacios públicos. Tanto en la dictadura como en los años inmediatamente anteriores. Acciones que se realizaron en una cancha de fútbol, por ejemplo, coordinadas por el colectivo que lideraba Alberto Saba quien luego comenzó a trabajar en democracia en el Frente de Artistas del Borda. Consistió en hacer entrar a la gente a la cancha mientras la voz del estadio hablaba de cuidarse. Eran mensajes de control y vigilancia. Separaron  a los espectadores en tres sectores que reproducían la división de clases y había un trato diferenciado para cada uno. Mientras el partido no empezaba, los privilegiados tenían comida y bebida a su disposición y los otros no. Eso generaba una cierta tensión que iba creciendo.

Hay otra acción semejante en una pileta, donde también había privilegios para un sector en el que se iban amontonando todos, molestando a los que estaban más cómodos. La intención era reproducir cómo funciona la distribución de la riqueza. Esto sucedía en los años previos a la dictadura.

-¿Qué registros han quedado de esas experiencias previas y de la época de la dictadura?

-Tenemos fotos y los guiones, algunos manuscritos, que se pueden ver en la muestra. También programas de mano, afiches de difusión y otros documentos. El Centro de Documentación del San Martín nos cedió filmaciones.

-¿Cómo trabajaron la etapa del 2001 y su incidencia en la escena local?

-Para trabajar sobre el 2001 armamos un ciclo de entrevistas entre 2018 y 2020 que se publicó en un libro que se llama “Memorias de la crisis. El 2001 desde un prisma teatral” que reúne conversaciones con personas que trabajaron en  2001. En esa trama social, política y económica en torno de la crisis vimos que centralmente lo que había pasado es que en la escena teatral emergió todo un trabajo colectivo que se concentró en los grupos de teatro comunitario. A los primeros que entrevistamos fue a Luis Cano y Emilio García Emilio García Wehbi, quienes en 2001 estaban ensayando “Los murmullos” en el Teatro San Martín para contar los ecos de la dictadura. Está la cuestión de que era el subsuelo de un teatro oficial y de que la armaron en ese verano caluroso en el que estalló la crisis. Esta obra fue bisagra en esa época y después se multiplicaron las experiencias de teatro comunitario.

Entonces ahí entrevistamos a personas de esos grupos de teatro comunitarios, invitamos a dos colectivos que trabajaron en fábricas recuperadas, a gente del teatro callejero y de la danza comunitaria.

Filmaciones y crticas guiones y programas de mano para documentar el teatro desde 1976 a la actualidad
Filmaciones y críticas, guiones y programas de mano para documentar el teatro desde 1976 a la actualidad.

-¿Va a haber algo de esto en la muestra?

-Sí. Será en Plaza de Mayo. Vamos a presentar el libro y también van a participar algunos de estos colectivos: un grupo que trabajó en la Universidad de las Madres y otros referentes del teatro y la danza comunitaria. Algunos siguen vigentes y otros se han desarmado. El colectivo de danza sobrevivió asociado a la Universidad Nacional de las Artes. También en la muestra va a haber una performance de la Compañía de Funciones Patrióticas, un elenco de artivismo, teatro y música, que tiene experiencia porque ya realizó presentaciones en la Plaza.

-Entre ambas épocas se dio la apertura democrática que generó un resurgir del teatro…

-Ese regreso a la democracia se reflejó en la escena. En la muestra lo trabajamos en la muestra con un recorrido performático, una suerte de paseo por los 80, guiado por dos chicas que hacen su tesis sobre teatro callejero en esa década. Será un recorrido entre el Centro Cultural Urondo y la Plaza Dorrego con paradas en lugares emblemáticos como el Parakultural, en las que habrá invitados.

-En la jornada de apertura del lunes 6 hubo otra performance:  “Antivisita- Formas de entrar y salir de la ESMA de Mariana Eva Pérez y Laura Kalauz que enfocaba a las memorias teatrales…

-Hubo un panel sobre estas memorias que serían las acciones en las que el teatro reconstruye en la postdictadura los años de la dictadura o los previos. Proponemos un recorrido escénico por puestas desde 1984 a las que organizamos por ejes: justicia y duelo, desaparición de niños, lo siniestro, espacios de memoria como lugares donde se hicieron obras y memorias teatrales de víctimas infantiles. De estos hechos ya hay bastantes registros en teatros oficiales, privados, independientes y comunitarios y, por supuesto, en las redes sociales..

-La violencia de la dictadura no tuvo su eco solo en las representaciones marginales, sino que también está en la obra de los grandes nombres de la dramaturgia local, como Girselda Gambaro y Eduardo Pavlovsky…

-Claro. Precisamente a ellos dos los nombramos a partir de la Antígona furiosa de Gambaro y “Potestad” de Pavlovsky, las dos grandes obras que en los 80 abren estos cambios. Y luego hay un recorrido porque estos temas siguen estando presentes hasta 2021. se revisitan o se releen en términos de hecho escénico.

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